5/11/2008

Dijes

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Y el algo más...
Buscando algo entretenido sobre joyas, para que fuera "a doc" con las "joyas scrapeanas" que ahora sabemos diseñar, encontré esto, para nuestro breviario cultural.

Hace casi un siglo, los cofres reales de Gran Bretaña atesoraron un diamante tan grande como una berenjena, llamdo el Cullinan.
Fue encontrado en Pretoria, en 1905.
Como Sudáfrica era entonces una colonia británica, se convino que la gema sería enviada en barco a Londres para su presentación al rey Eduardo VII. Claro que había un problema: cómo enviarla sin que cayera en las garras de los ladrones de joyas.
La piedra, en efecto, se había vuelto la pieza de los sueños. Y los encargados del transporte pasaron
meses ideando una forma segura de llevarla a Londres.
Al final, el Scotland Yard -pragmático como todo británico que se precie de serlo- dió con la regla a seguir: cuanto más simple, mejor.
Así, el diamante fue mandado en un paquete sin identificación por el servicio de encomiendas normal, como si fuera una plebeya caja de zapatos remendados.
Un mes después llegó al Palacio de Buckingham.
El Cullinan fue cortado en un juego de enormes gemas conocidas como las Stars of Africa.
Hoy, el diamante Star of Africa I, del tamaño de un
huevo y de 530,2 quilates (103 gramos de peso), está colocado en el cetro real que cada nuevo

monarca británico lleva en la ceremonia de coronación.
El Star of Africa II, de 317,4 quilates (63 gramos) es usado a veces como prendedor por la familia real.

Otra anécdota sobre las joyas de la corona británica dice:

En 1830, el rey Guillermo IV quiso que cada rubí, zafiro o perla que existiese disponible luciera en su corona.
El artefacto resultó tan pesado que al coqueto monarca le provocó un severo dolor en el cuello y en la dentadura.
Resultado: su coronación fue un fiasco pues la ceremonia debió interrumpirse para que le extrajeran el molar.

Hoy, la reina Isabel II tampoco se priva de lujos cuando tiene invitados a comer: su salero de oro sólido mide 46 centímetros de alto y pesa 6,3 kilos.
Aquel salero de 6,3 kilos, ha sido hasta eclipsado por el Grand Punch Bowl, una pieza de oro, de la medida de una bañadera, con capacidad para 110 litros de champán.
La reina Victoria hacía bautizar a sus hijos en ella.

Como ven ser de la monarquía tiene sus privilegios.










3 comentarios:

Conchi dijo...

Uys Anna que joyitas más monas, tengo una boda en junio a ver si me las prestas.

Besitos.

Conchi dijo...

Anna hola de nuevo, vengo a desearte un buen dia y que trabajes mucho jajaaaaaaaa.
Besitos.

Beatrice dijo...

Me gustan tus nuevos trabajos Anna.
Un abrazo